A veces tengo la certeza de que las cosas no pueden ser siempre tremendamente buenas o malas, que de alguna manera debe existir algún contrapeso que mantenga el equilibrio de la realidad.
Así, mientras miro el sonido de la pureza bañando rocas y verdes, cuesta ver donde está su contrapeso y sólo piensas en cuanta belleza, en cuanta paz.
En el horizonte el origen, el principio que guarda entre su piel, parte de los elementos que dan lugar a la vida.
Y si sigues caminando por la misma zona, por el mismo magno entorno sin buscar de cerca y dejando ver el cuadro de lejos, la pregunta sigue sin respuesta.
Pero la realidad es que agua abajo, el exceso de belleza puede con la soberbia del hombre por controlar lo natural y el camino que marca el cauce, el destino que lleva el regalo del cielo convertido en refrán, no a gusto de todos, tiene que llegar a su mar. Equilibrio natural.
Como redecilla de caza, nuestro iP5 y la FS5 de Panasonic, pasaron a través del «Conection Kit» al iPad lo que captaron y junto a Camera+, Dermandar y PhotoForge2 prepararon las imágenes que compartimos hoy.
Como una canción caída en aquel momento, ese detalle imperceptible, esa palabra, bien o mal colocada, una sonrisa, el viento singular entre las alas de una mariposa…
La magia de los movimientos en el tiempo, la caída de las hojas al ritmo de segundero tranquilo. Siempre igual, siempre, jamás podrá tener más o menos prisa. Es.
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