Unos dedos sostienen un frasquito de cristal con una semilla de diente de león dentro, ante un cielo de atardecer con la luna

Día trescientos cuatro. Deseo

Te regalo un deseo con sueños al aire, mirada al cielo, ojos de ilusión. Cerrados o abiertos, pero piénsalo bien, porque no es un deseo suelto, es del instante y al vaivén de las alas de mariposa.

No está solo, lleva detrás, al lado o arriba, tantos como estrellas. Todos nacidos de latidos. De acá y de allá.

Y cuando el tuyo alce el sueño, por un instante se pierde la balanza, y es cuando uno nuevo nace y otro diente de león, impaciente, ocupa la ilusión de un nuevo Alma. Espera sin saber, el día que compartas aquella mirada, esa sonrisa y el pensamiento nacido de la Pura Vida, del sentir, del Amor.

Ahora, confía

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