DIA CINCUENTA Y CUATRO. Ciruela

La explosión de vida que acompaña a la primavera, es una auténtica delicia para los sentidos. Basta con mirar al cualquier lado para ver los detalles que te recuerdan que ya está aquí.



Mira la abeja que se acerca al cerezo «claudino» en un patio de una casa cualquiera. Cuando cesa la lluvia, todo vuelve a zumbar en el momento que tienes cerca una flor.
Algunas gotas de agua quedan atrapadas entre los pistilos, refrescando el ambiente y jugando con las luces para amplificar el detalle y el color.
También puedes levantar la tapa de un pozo, y mirar como se forman imágenes sin nombre, bajo la superficie, y ver el detalle de la soga que se hunde en lo negro, mientras por el otro lado se alza hacia la polea…
De vuelta a las flores, otra gota atrapada mientras cae más agua fina, y el color «rosa normal» que define sus pétalos que crecen al pie de un arbusto de paseo.
De repente, vuelve el sol, huyen las nubes y la luz marca el camino. Corriendo nos acercamos al tronco del gigante que cuida la fuente, y desde lo alto de un banco miramos hacia arriba y vemos el juego.
Ya me paro, y sólo os cuento que este paseo es de una mañana, con el iP5 en el bolsillo, y las Olloclip a mano, y sin pasar en la mayoría de los casos por ninguna otra apps.
Es lo que tiene la primavera. Dedicadle un ratito, antes de que pase demasiado deprisa y la flor se vuelva ciruela claudia.
Feliz Lunes Herman@s