Eso es lo que vi ayer en la cara de mi pequeño príncipe, cuando con la cara desencajada, pedía entre lágrimas ¡que se vaya, que se vaya!. Y es que en el colé hacen unas manualidades de lo más inocente para luego colgarlas en la habitación.
Eso es lo que vi ayer en la cara de mi pequeño príncipe, cuando con la cara desencajada, pedía entre lágrimas ¡que se vaya, que se vaya!. Y es que en el colé hacen unas manualidades de lo más inocente para luego colgarlas en la habitación.

Cómo pueden los gestos del Alma cambiar el Color.
Como una canción caída en aquel momento, ese detalle imperceptible, esa palabra, bien o mal colocada, una sonrisa, el viento singular entre las alas de una mariposa…
La magia de los movimientos en el tiempo, la caída de las hojas al ritmo de segundero tranquilo. Siempre igual, siempre, jamás podrá tener más o menos prisa. Es.
Si te apetece compartir camino, por acá podemos empezar
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