Y así me he levantado después de un tiempo de siesta, pensando en el momento que tenía para estar sólo y reencontrarme conmigo. En el salón, sentado en el sofá y rodeado por seis cajas de madera que reproducen el sonido del piano como si estuviera delante de mi…



Y me digo a mi mismo: sólo por esta pieza quisiera aprender a tocar las teclas. Su sencillez esconde una pasión, paz y dolor a la vez, misterio y esperanza concentrados en apenas unos minutos y medio.



 

El placer del arte del hombre, del sonido que vibra en el aire y llega por el espacio hasta nuestra alma, haciendo temblar cada fibra de carne.

Así somos, cuerdas dentro de una caja de resonancia, que nos estremecemos o nos volvemos estridentes. A veces nos hacen sonar los demás, otras ofrecemos nuestros teclado, las más lo escondemos para que nadie nos haga temblar.


 

Pero por mucho que escondas lo que eres está ahí, y siempre sale y lo hace para ti. Puedes intentar parecer lo que quieras, pero en el momento de silencio, cuando te sientas frente a ti no te puedes engañar, no te puedes mentir, tu música te persigue y espero y deseo que suene tan bien o mejor que estos «Recuerdos en verde» del maestro Vángelis.




Descubre tu música sin aún no lo has hecho, y elige con quien compartirla, yo estoy en ello.


Desde la piscina, con el rosal de la ventana y los cielos del lago de la luna, capturados por la Nikon 1 y acompañados por Photoforge HD para iOS, os deseo un feliz Lunes Herman@∫.


 

 

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Hola

Cómo pueden los gestos del Alma cambiar el Color.

Como una canción caída en aquel momento, ese detalle imperceptible, esa palabra, bien o mal colocada, una sonrisa, el viento singular entre las alas de una mariposa…

La magia de los movimientos en el tiempo, la caída de las hojas al ritmo de segundero tranquilo. Siempre igual, siempre, jamás podrá tener más o menos prisa. Es.

Encontrarás jirones por..