A cien kilómetros por hora cazar un instante es fácil a través del cristal, pero que sea el que quieres es un pelín más complicado.
Sirva como ejemplo esta captura a la salida de Linares, donde un paisaje lleno de chimeneas recortando el cielo, nos llevó primero a la pregunta del por qué, y luego a capturar alguna de sus ruinas…
En esta otra, un árbol perdido entre sierras se presenta como el único refugio ante la lluvia, viento y sol que pueden sorprender al caminante de los senderos que unen Úbeda y Baeza.
Nos lanzamos a la Mancha: Aquí, y después de buscar muchos Quixotes , fueron los viajeros de la parte de atrás los que dieron la voz de alarma pasado Madridejos, y por lo pelos cazamos a lo lejos la silueta del Hidalgo inmortal y su fiel amigo Xancho Panza.
Pero que sería de ellos sin sus molinos de era nueva y aspas de diseño. Asomando los gigantes se alzan contra el cielo, cazando su aliento y moviendo brazos para despertar la locura del caballero de la triste figura.
Se hace tarde, pero nos da tiempo a hacer otra más despacio, moviéndonos a veinte leguas por hora, pero quietos dentro de nuestro Rocinante de aleaciones y airbags. La relatividad y los puntos en movimiento que se desplazan en distinta dirección.
El procesador A6 de iP5 ha sacado músculo, demostrando como atrapar lo que quería usando su lente de zafiro y óptica de apoyo «OlloClip». Camera+ a interpretado la luz atrapada en forma de imágenes que hoy os dan los buenos días.
Como una canción caída en aquel momento, ese detalle imperceptible, esa palabra, bien o mal colocada, una sonrisa, el viento singular entre las alas de una mariposa…
La magia de los movimientos en el tiempo, la caída de las hojas al ritmo de segundero tranquilo. Siempre igual, siempre, jamás podrá tener más o menos prisa. Es.
Deja un comentario