A la sombra de una mentira moriré. Y al fondo esos caminos que digo extrañar, cuando lo que deseo es agradecer.
Devorar queriendo sentir para llenar vacíos. Y así no funciona. Sigo buscando el golpe de contraste, ese capaz de despertar del letargo invernal el Alma envenenada de estímulos sin sal.
Eco en el olmo atravesado por el mal rayo.

A veces, sorprendido en esto pensamientos comprendo la pesadumbre de algunos días, la frustración de los sueños encerrados en una jaula voluntaria.

Tienes que recordarte que lo que vale son los abrazos compartidos y que dando momentos y Amor, es como realmente llegas a la plenitud de una existencia milagrosa.

Perdidos entre las estrellas, capaces de lo mejor y más mezquino, vivimos nuestras mentiras y en muchos casos, empezamos a ver La Luz que se abre paso cuando te quieres parar. La misma que ilumina el eco del tronco y calienta la piel de verdad.

Da gracias y despierta cada día, los segundos que vives pueden ser los últimos para Amar, para ser, soñar. No te engañes, esta es una verdad absoluta, por muy lejana que la quieras pintar.
Vive y ama.
