Canciones tranquilas, y letras que arañan. Íntimas, sinceras, tristes, pero … todo tiene su cabida, y no está mal caer para tener la oportunidad de aprender. Los Secretos y los problemas …
A veces, no sabe uno bien el por qué, amanece triste y pesado. Con la espalda hundida y los ojos a flor de lágrima. No se sabe que hacer, no se sabe por donde andar, cuesta comprender y no apetece más que beber y olvidar.
A veces, piensas en mañana y no es mejor que ahora, porque la actitud lastrada termina ahogando sueños. Y sólo piensas en la cama.
Pensando en la cama, no te sientes más tranquilo porque no descansas bajo el edredón, porque la música de la noche, resuena y agobia con mensajes que no quieren decir nada, pero que te empeñas en entender.
Todo se magnifica, la sequedad de la boca, el picor en los párpados, el olor de las cosas, la espalda otra vez pesada….
Y terminas, por culpar a la luna, que ahí puesta, no hace más que participar del milagro del equilibrio que la menta nublada es incapaz de nombrar.

Perdóname luna.
Quizás, los pájaros en la cabeza, aletean y forman ese batiburrillo, en forma de remolino encerrado entre química y latidos. Soledad. Puede que esté descubriendo, la bondad interesada que se vuelve vacío a mi alrededor. Hueco, carcasa, nada, nadie, una pantomima de apariencia depredadora, y que no es más que un cordero asustado, con sueños de lobo y cerebro de conejo.
Es lo que hay. Miedo a ser feliz. Quizás.
