DÍA DOSCIENTOS SETENTA Y CINCO. Peso

La importancia no se puede pesar en días o kilos. Tampoco clasificarla en momento, boceto o vaso. Es tan voluble como la conciencia de los segundos construyendo horizontes.


Tu de romana, y los latidos de contrapeso.

Aún así, la extraña costumbre de ponderar instantes, no es un acierto en tanto que el conjunto de la ensalada del tiempo, destila sabores y finalmente el gusto por vivir sin más y disfrutar cada trocito crujiente, que da valor a la patata pasada, sin desmerecer jamás su aporte. Contrastes para reconocer.


Así comenzó la mañana, y pasadas las horas, retomo La Luz con la canción casual que asomó por el auricular, Destiny,..

Es importante este momento. Las prisas de los siempre laborables me desorientan, porque a pesar del empeño de los que me rodean de tacharme de terremoto, soy Alma tranquila y permeable, y en mis días, no busco más que sentir y crecer compartiendo.


Al final de la tarde, me siento y cuento respiraciones, miro música, escucho fotos, leo flores y riego letras, no sé bien del orden, pero la mezcla diluye las dudas de esas cosas que parecían pesar tanto, y al final, se vuelven piedra pómez sobre el estanque de Lua.


Curioso.