DIA DOSCIENTOS VEINTICUATRO. Olas

Algunos si son capaces de contarlo, de poner notas a la Creación. Uno de ellos es Vangelis, … Disfrutad de este momento.

Los límites de las palabras se alcanzan cuando te enfrentas al Mar. Miras y no cabe, no puedes controlar pensamientos, sentimientos. No tienes nombres y los sentidos no abarcan emociones.

Asi qué mejor, me vuelvo Ola. 


Ahora si, ahora las cosas no tienen nombre. Te dejas llevar, por lo inútil de resistir y la necesidad de sentir la arena entre tu bello.


Pies descalzos que acarician el fondo y suave la piedra que algún día fue roca. Olor a salitre, sal Marina, sal de Vida. Sabor, intenso, que queda debajo de tus uñas, en los pliegues de tu piel.


Colores y luces, que deslumbran tus ojos y que navegan entre las entretelas que recubren tu horizonte. Reflejos de Sol y Lúa de agosto. Mediterraneo.


Acompaña la nana de los tiempos, que desde que el mundo es Tierra se acuna con el vaivén de sus olas. Unas veces suave, otras salvaje. Huellas que pintas y  se lleva, mensajes en una botella y otra vez su sonido bajo la luz.

Espero que se vaya. Sale y cae, y vuelve a levantarse para pintar los reflejos en el cielo y su Lúa.

Ola fui en aquel instante de tiempo, cuando me deje llevar por el sentimiento, y no quise más que ser espuma en el mar, hombre sin tiempo.

Y soñé como alargar aquello y fui consciente de nuevo, que lo breve sí bueno, dos veces bueno…

Feliz día Herman@∫