DIA CIENTO CINCUENTA Y SIETE. Mantita

El gran Phill me acunaba ayer noche. Que tema más sencillo, cálido y un pelín triste. Pero no os preocupes, al final, terminaremos cantando…

  
Con los años hemos ido creando un vínculo. Nos miramos en silencio, nos saludamos, nos respetamos. Compartimos estaciones y el viento que muchas mañanas refresca la estancia.

Vamos cambiando de color según el día, y así vivimos los momentos. Pero él me da mucho más: mientras que yo sólo le puedo trasmitir mi respeto y admiración, él me ofrece belleza limpia, aire y sombra. Y sobre todo un rincón, una pequeña isla en el palacio del Rey Barba Blanca, donde compartir en silencio el misterio del tiempo.
Todos necesitamos esos momento. Todos buscamos nuestra mantita, esa con la que nos acurrucamos, donde echamos risas y lágrimas. Con la que hacemos una choza para jugar o leemos un libro linterna en mano.
La mía, la que siento como tuya, es mi Castaño, que no es de nadie, pero si mi rincón compartido. Ese que me protege con sus hojas, me regala viento y me abraza cuando el palacio se revela.

Le veo a través de mi ventana de lunes a viernes, y lleva ahí tantos años que se perdió la cuenta.

Vengo de darle un abrazo, y me ha dicho que cuando queráis os brinda su silencio, su sombra y su paz. No pide nada, acaso una mirada, un roce o tu compañía. Un instante para compartir el aire que te regala.
Busca tu mantita, te lo digo por si la tienes guardada y siente su compañía, verás como reconforta.


Fin de semana por delante, Manolo que nos deja, y se va a dar la serenata a la nueva dimensión. 



La N1, y el iP5 que compartir el rincón, y la canción que me hacían cantar cuanto tenía cuatro años, en el patio de pueblo.

Feliz fin de semana  Herman@s.