DIA CIENTO CINCUENTA Y CUATRO. Instrumento

Hace unos días que se ha subastado el violín que sonaba mientras el Titanic dejaba de serlo. Era esta pieza la que acompañó la búsqueda de esperanza y el camino de cientos de almas…

Ellos se quedaron hasta terminar, eso cuenta la leyenda, y tiempo después se recuperó el instrumento entre restos, sueños y dolor.


Vieron como alrededor los demás huían buscando botes, se lanzaban a una oscuridad segura o huían de un futuro cierto.

La misma ostentación que desapareció en el abismo, volvió reconvertida en tu instrumento. Un millón de euros pagados en medio de la crisis por la vela que guió el sueño de tantos. Tasada y certificada para dormir en el rincón de alguien.


Extrañas paradojas de la vida que confirman mis miedos, el pavor que me produce la rueda que hacemos girar mientras otros avanzan sobre nuestras espaldas. Les acompañamos con  nuestra música, y cuando caemos, subastan nuestros restos. Pero la cerilla que prende la luz, la guardas en tu bolsillo.

Vuelvo al violín de Wallace, regalo de su prometida, que apareció atado a su cuerpo sin vida, diez días después de su Viaje. Detrás una inscripción de amor. Siete años en un desván hasta que las pruebas han confirmado que era quien es. Ha sobrevivido y su recuerdo ha atrapado mi pensamiento.

No es triste, es real. No es pesimismo, es esperanza. La luna menguante te saluda, las rosas esperan su nueva oportunidad y si algo se te resiste, seguro que encuentras como aflojarlo.

Yo sigo con lo mío, que es un poco lo tuyo,  buscando luz que impresione la electrónica de la N1 y el iP5. Ellos, son un tramo de cuerda de mi violín. El que roza el traste y saltan notas. Algunos días oscuras, otros llenas de luz.


Feliz Semana Amig@s.