Aún no he podido controlar del todo lo de ir con la música a todas partes. Desde que recuerdo siempre me ha acompañado, mientras estudiaba, leía, paseaba o en el trabajo. Y con el modo «aleatorio» de los reproductores actuales, me cuesta aún más. Hoy The Verve: Bittersweet Symphony.
Casi todos mis lapsos momentáneos de razón suceden en los «in pass» entre parada de bus, paseos y viajes en tren. Cuando llegan los túneles es cuando me dejo usar un «aparatito», pero mientras vuelo por superficie, intento que no sea nunca.
Las escenas de dolor de cuello y pulgar, son cada vez más frecuentes. Esta mañana casi todo un vagón y las personas que esperan en la marquesina, tenían una conexión con algún juego de pelotitas, un programa de mensajería o el correo. Les miraba y lo que hacían era dar vueltas sobre lo mismo. Estaban llenando su tiempo, gastando para estar entretenidos . O puede que sólo fuera mi impresión.
No, no creo que sea como leer un libro. No se sale de cañas con una novela, ni te llevas un cuaderno para hablar con quien tienes sentado al lado por «dibujitos». Tampoco en los cines o teatros te piden que cierres el bloc o pongas la capucha al boli.
Lo han conseguido, nos han colocado a todos una tarifa datos, un smartphone o tableta, palabras que antes no existían en los diccionarios, y «emojis». Estamos geolocalizados, los bots rastrean nuestros gustos y secretos y compartimos vida en las redes sociales. Por cierto, ¿que es una red social?
No se donde nos lleva todo esto, pero si veo algo positivo en ello: La tecnología es un medio eficaz para desarrollar la creatividad, estimular el pensamiento, compartir momentos, mejorar tu entorno, … Pero debes ser tu el que controle el gasto, los pulsos, el nivel.
Finalmente llego siempre a la misma conclusión: que todo con exceso es malo, y comedido siempre aporta algo bueno, conocimiento, experiencia, color a la vida.
Cuando me lío demasiado, saco la N1 o el iP5, al cielo, al suelo o ni miro, clavo objetivo y pulso el botón. La luz entra a trescientos mil kilómetros por segundo por el hueco del diafragma hasta llegar al CMOS y poner nerviosos a los píxeles. El resultado: soles, lunas y una excusa más para daros los buenos días y compartir tecnología en forma de pensamiento. Es una de las mejores utilidades que le encuentro.
Feliz Martes, Amig@s.



