No es mi caso, porque en este sentido estoy encantado de haberme conocido, bueno mejor dicho de haberla conocido a ella. Y tampoco es el caso de ellos, pero es que les debía un chaspalindes.
Y aunque no es este, la canción me ha recordado unos meses atrás, cuando al lado de uno de los palos, este me hablaba encriptando palabras, y ella padecía el mar de la risa floja.
Y así entre miedos y mensajes ocultos, detrás de blindajes y castillos, terminó por ver la trenza que caía por la almena y con corazón y canciones comenzó la conquista de dos.
Ahora ha pasado el tiempo, poco, pero intenso porque hasta el olor de la oficina es otro, la gente sonríe diferente y la luna brilla en más ojos de los habituales.
Y es que el perfume del amor impregna todo, pensamientos, cazadores y cazados, y el deseo que tengo todos los días, es que alguien derrame más frascos.
Y como yo tengo uno lleno pues empecemos dando ejemplo y recomendaros que lo sigáis. Vale la pena, y nos os preocupéis, que se llena rápidamente y gratis aunque tienes que hacer un pequeño esfuerzo: decir más veces te quiero a quien amas y repartir besos sentíos de esos que calan hasta los huesos. Un puñado para mi Reina y mis principitos van de camino…
Felicidades a los que aman, de ellos es el espacio y el tiempo donde crecen los sueños y nacen los latidos que mueven este mundo.
Con doble ración y Lúa junto a Venus creciendo desde nuestra ventana os dejo.
Feliz miércoles Herman@s.


