DIA CIENTO CUARENTA Y OCHO. Límites

Rebobino, me salté el ocho, y sin que rime con nada, estrenamos semana con un clásico de «Tears for Fears». Vamos a ver por donde salimos… 


Buscando límites en el horizonte del cielo, uno toma conciencia de la farsa de las fronteras. Marcas en la tierra para dividir religiones, recursos, lenguas y sueños de grandeza. El invento de Babel.

Pero la verdad, es que no somos dueños ni del trozo que pisamos.



El cielo no es así, por mucho radar patrullando espacios limpios, poner límites a una nube es un sin sentido. Sus lindes son el mismo azul y vagan de un lado a otro, saciando sed en océanos, lagos o mares que le plazca para regar con Agua de Vida cada rincón, sin importarles credos o razas.



Así debiera de ser para tod@s, caminar por el regalo de nuestro suelo seco, sin encontrar aduana, ni aranceles. Como golondrinas o delfines, como ríos o nubes… Eso significa «Terra».



Pero siempre se lía, y surge la excusa, y como el canario en la jaula, cuando siempre has vivido con rayas pintadas en las baldosas, crees que eso tuvo que ser así. Y así sea por siglos.



Me quedo con la toalla esponjosa y suave de mi ducha de la mañana. Que gustazo!!. Dejar caer el agua templada y después secarte con algodones… Algodones como esas nubes que han traído el Agua, no se de donde, y que seguro he compartido mil veces con algún ñu o gaviota monje. 

Lo de la «aguita amarilla» lo dejo para los «Toreros muertos».

Tampoco la luz que caza la N1 y el iP5 tiene barreras. Aunque se estrellen contra el Sensor CMOS, este captura el instante, pero respeta su libertad compartida con todos los que quieran mirar. 


Feliz semana amig@s.
No limit, no fears.