Empezamos semana huyendo hacia delante del miedo a que las cosas estén huecas. Ordinary World, tema para el recuerdo, mensaje en la trastienda, pero que hasta suena bien.
Mientras paseaba hacia el tren, me llamó poderosamente la atención aquella marca en el suelo. En apariencia no era más que un garabato de color, con un número y una especie de tachuela en el centro, pero unos metros más adelante me topé con otro.
El día estaba nublado, y mi costumbre de ir mirando hacia el azul la cambié por esas inquietantes señales, que no hicieron más que avivar mi curiosidad.
Donde se veían las instrucciones para organizar infraestructuras de fibra óptica y cableados, apareció sin esperarlo un corazón y una flecha junto a un número que interpreté como pasos. Decidí seguir las pistas.
Durante varios días, me dediqué a la investigación, pero siempre se fallaba alguna referencia. Comencé a perder el interés y me volví a la teoría más probable: Tubos y cables «sinsa» de esos que te llevan estas historias hasta tu tu rincón.
Por fin, donde menos los espera a la derecha de un vallado, apareció el nombre, el anuncio, la confirmación, la esperanza, el sueño y la alegría en letras gigantes.
El Amor estaba ahí, alguien se curró su película para decir todo un «Te amo», nada más y nada menos.
Entre tanto horror, perdidos en este mar de Vida, much@s siguen sintiendo el milagro de ser granito de arena y dejarse llevar por las olas que acarician las playas de sus sueños.
Junto al iP5 y la complicidad de la madrugada, desenmarañamos este misterio que acabó en sonrisa.
Feliz Lunes Amig@s. Sed felices.



