DIA CIENTO TREINTA Y DOS. Calado

Sorprendente no haber recordado este Lobo Hombre en París después de tantas lunas, pero ha sido con esta de agosto, con esos colores, la que me la ha traído a la memoria, y aquí la tenéis.



Mientras suena, trato de convencer a mis satélites que los peluches tienen su momento de vida animada cuando les dejan solos en su habitación. Se resisten, pero les cuento el clásico del «soldadito de plomo» y el moderno «Toy Story» y por un momento su sonrisa me dice que algo ha calado…




Como calan los rayos de sol a través del tragaluz de Atocha, unos instantes antes de tomar el vagón que me lleva de puente a casa y me acerca al descanso…



Y en la noche Lúa, a la que cantan lobos y que bajo su manto crecen leyendas y juegan muñecos. A veces la fiesta termina en bronca que la luz de la mañana descubre. Esto me da para inventar nuevos cuentos y sueños con los que hacer sonreír a los chotillos.



Os dejo el resultado de la batalla, a Lúa ayer y las sombras de la estación como prueba de lo que os cuento por si no me creéis. El objetivo de la N1, no engaña.

Feliz fin de semana o puente para tod@s.
Sed felices.