Estaba en la EGB, no más de cuarto, y un compañero que me cuesta recordar el nombre me habló de Barón Rojo. Él era español-argelino, son los detalles que recuerdo, y el que más me marcó fue escuchar el «Siempre estás allí«.
Todos deberíamos aprender a vivir con lo puesto, eso estaría bien, porque todo serían ventajas. El desapego a lo material, el no necesitar más que de lo básico para cada día, no desear nada innecesario puede ser un camino que a pesar de lo duro, te dé más serenidad, más tiempo para sentir, para volver a la esencia.
Pero cuando el hombre se dedicaba al no tener nada más que lo justo, se terminó aburriendo y empezó a inventar, porque es innato a lo humano la curiosidad gatuna, la evolución para mejorar el estatus, bien sea para cazar con más facilidad la comida, o para expresar un sentimiento perdido en forma de pintura.
Por ello apareció la pluma y el papel, las pinturas y las lanzas, la rueda y el catre, el colchón y el cubo, el ordenador y la fotografía, el fuego y la sartén…
Sin perder la perspectiva y dar las gracias por todo lo que tengo, valorando lo que realmente importa y cuando eso lo tienes a espuertas, es cuando surgen esos deseos de mejorar y esas preocupaciones secundarias que enriquecen el alma.
No me lo toméis a mal, no mellaméis frívolo o egoísta por lo que siento, echo de menos mi paleta con susbotes de colores y lienzo, para mí era una ventana abierta a los sueños, peroreconozco que me está viniendo bien para serenar pensamientos y dar valor a loque tenemos.
Con los cielos de ayer cuando llegaba a casa, la salida de mi ciudad camino del trabajo esta mañana y el recuerdo para la «paleta» rota, compartimos el trabajo de la Nikon y el iP5 con el que despedimos la semana. Menos mal que siempre estás allí.
Feliz viernes y mejor fin de semana, Herman@s.



