La canción,… pues de Andrea Bocelliacompañado de Laura Pausini y que espero que disfrutes. Está dedicada al hombre. La mezcla de estas dos voces que se pierden cediéndose el paso, tienen ese toque de complicidad. Como siempre, nada como no entender elidioma para inventarte tú la letra y decir lo que quieras con ella, aunque el final parece claro.
Lo mismo que las sensaciones queproduce el sonido del agua en muchas almas, da igual su expresión, que no suestado. En cauces, en cascadas, lluvia, tormentas, olas, grifos o «chorritos». Ami escucharla como acompañamiento me da un buen rollo que calma y apaga lo quea veces llamo el fuego del dragón.
A parte del sonido, su visión cayendo,formando arco iris y cortinas de colores imposibles, azules y distorsiones dela realidad. No deforman, te despiertan el ojo para que sientas lo rápido que pueden llegar a ser los instantes.
Y el olor, previo a la tormenta,y el frescor al pasar al lado del aspersor disperso, ese que dices mañana llamoal ayuntamiento porque está tirando agua a la acera por la que paseas, pero quete acaba de refrescar en un día que presientes de calor.
Más pensamientos, más capturas,más iP5 y Nikon J1 para revivir recuerdos y sensaciones, a las que les falta tuimaginación para sentir los olores, sonidos y sensaciones sobre tu piel. Algotendrás que poner tú, ¿no?.
Feliz Martes Amig@s


