DIA CIENTO NUEVE. Venganza

Hoy le toca a los únicos, a los inimitables, a los originales, a los sorprendentes reyes del aire acondicionado portátil, inventores del baile con climatizador. Los refrescantes amos de la pluma y el abanico gigante: Locomía.




Y mira que iba yo contento con mi botellita de agua congelada. Mejor dicho, con un trozo de hielo glaciar rodeado de plástico y a dieciocho grados bajo cero…




El plan era cruel, en medio de la «caló», sacar mi refresco y pasarlo por la frente y demás partes calientes para despertar la envidia del entorno.

Y así fue, los pasajeros del vagón miraban con vista transformada, psicóticos y amenazantes quizás y entonces me sentí mal.

 

 


Se me cayó la botella al suelo y rodando por el pasillo fue a dar a una señora de ciento dos años que casi se lesiona al intentar alcanzarla, pero no fue así Me hice con ella entré murmullos y desaprobación. Entró me entró el sudor frío, y el destino me tenía preparada la venganza más cruel ….




Abrí la botella con el ansia viva de la sed y el deseo de agua fresca en mi boca seca. ¡Horror!, ni una gota. A través del orificio estrechó y un poco más abajo estaba el bloque completamente helado. Ni afilando la lengua alcanzaba el hielo petrificado, y me atasqué..



Las risas y el júbilo se dejaron sentir, hasta que finalmente y después de una herida y sorber mucho de forma que era imposible ocultar el ruido y la situación, me liberé del castigo…




Moraleja: Que el ancho de la botella sea mayor es la única forma de evitar el embrollo y de reencontrarse con la helada y fría venganza…


iP5, N1 y Photostudio para iOS me han ayudado a maquinar el plan, ya os contaré el resultado….


Mientras tanto, feliz fin de semana Herman@s.