DIA CIENTO OCHO. Tokio

Ayer era la voz de Sade, hoy le ha tocado a Duffy, como siempre, por la casualidad no escrita, por ser la canción que de repente ha comenzado a sonar al despertar y además que no conocía. Tiene ese toque que no quiero analizar, sólo escuchar.


Esta  noche guiado por mi «frikicuriosidad» me ha dado por probar una app que ayuda a controlar y mejorar la calidad del sueño basándose en la detección de movimientos, ronquidos y ondas binaurales. El resultado, no he dormido una mimi…


Lo primero tenía que ponerlo conectado a la luz y debajo de la almohada sin taparlo. ¿?¿?. Entonces apago luces, una voz en inglés me dice «»sweet dreams» y eso empieza a estudiar mi comportamiento, emitiendo unos zumbidos que se supone me relajan y me hacen hasta soñar.



Entre las ondas relajantes, el iPhone tapado pero sin tapar, el cable de la luz,  el no vaya a ser que se me caiga y el será bueno dormir con esto aquí debajo, estaba con una tensión … Para colmo la caló, y el remate ese fosquito zumbador que se ha decidido unirse a las binaurales esas…



Cuando ya he caído rendido, ha empezado a sonar ruido de calles, gente hablando en japonés y pajaritos que parecían buitres… Eran las calles de Tokio, que según las instrucciones de la descarga de la app te permiten controlar tu sueño y hacer un viaje dentro…



El resumen, que ayer salí a cambiar mi NanoSIM por una 4G, que pasé por mi antiguo colegio de EGB, el rincón en el que jugaba con seis años y durante la cena veía como se están cargando las ruinas de Pompeya. Luego a ver como los satélites soñaban, subir unas fotos y el resto de la noche …

Si hoy me veis la ojera, nada de sustos o fiestas mal entendidas, sólo ha sido una app mal usada. Espero que las capturas de la N1 y las aplicaciones del iPad que me han ayudado a crear estas líneas  hayan quedado mejor.

Por cierto, si alguien cumple años, que sean muchas felicidades.

Feliz Jueves, Amig@s.