A cuatrocientas imágenes por segundo el tiempo se comprime y parece pasar más despacio, es la magia del segundo cuando baja al nivel del instante. Luego vuelves a expandir a las veinticinco capturas a las que nuestro ojo está acostumbrado y veinte segundos se convierten en este experimento que hice ayer camino de casa…
La idea es parar la prisa y descubrir lo que esconde la velocidad a la que nos movemos. Como ese cable colgando por encima de la carretera y que nunca había visto. O los reflejos en los cristales del tren a la salida de la estación, que eran invisibles para mi, hasta que me encontrado con la luz. Y el baile de la entrada del coche que va bajando su ritmo al aproximarse al puente.
Ya en casa, el tiempo pasa de otra forma, y desde mi ventana oigo cantar al mirlo. Armonía entre tiempo, movimiento, sonido, viento y luz…
Y como iba a faltar «Lua», que se hace grande para saludar la entrada del verano, y que mañana va iluminar la noche para hacerla más mágica si cabe.
Pues con este nuevo experimento realizado con la Nikon J1 desde el tren, el iP5 que se ha encargado de las fotos, iMovie para iPad para generar la secuencia y Phototoaster para dar luz a las fotos os dejo.
Espero y deseo que paseis el mejor fin de semana posible.
Feliz día Amig@s y disfrutad del verano, de la luna y el día.

