Muchas de las veces que entrábamos en el ZAS, comenzaba la canción y todos a una gritábamos: «Cuidado con Paloma que me ha dicho que es de goma». Era la época de los héroes del silencio, el último de la fila, los secretos y tantos recuerdos que vienen sin buscarlos…
Las cosas pueden ser más o menos frías. Tu decides si quedarte en atender un problema y solucionarlo sin intercambiar una palabra con el entorno.
… o tienes la opción de mirar a quien te rodea, que comparta su problema, intentar hacerle sentir bien, arrancarle una sonrisa o una broma, y convertir ese momento en medio de una presentación rodeado de «gente importante», en un instante disfrutable …
Cuando miro los ojos de algunas personas a las que intento ayudar, me quedo con su principio y su final. Cuando llegan delatan nervios, incredulidad cuando aparece el problema, desesperación e impotencia, ganas de llorar. Es en ese momento cuando empieza nuestro trabajo.
No arreglamos cosas, no enchufamos o resolvemos un problema de almacenamiento, o un fallo de cálculo o de comportamiento de un sistema. Lo que intentamos hacer es que tus ojos brillen, sonrías, que olvides las cosas que te preocupan por el momento, que sientas que estamos contigo y que vamos a ayudarte, que todo va a salir bien…
Me emociona creer en esto, me emociona saber que el destino final de mi trabajo es que tu estés bien, que puedas hacer lo que quieres y que sonrías. Esa es parte de la pasión que me mueve, y que tiene su recompensa cuando te miro, cuando me ayudas a convertir algo «informático» en algo «vivo», y te siento bien.
Me apasionan los cacharros, los programas, los cables y misterios de mi trabajo, pero no tendrían alma y sería sólo eso, si tu no estuvieras al otro lado. Así que me toca devolverte la mirada, ofrecerte mi mejor sonrisa, y darte las gracias por hacerme feliz tantas veces al día.
Como cada día, te dedico una canción, el trabajo de la N1 para intentar atrapar momentos y compartirlos contigo.
Feliz Viernes y mejor fin de semana.



