DIA SETENTA Y NUEVE. Interminable

Al final no recuerdo quien se lo compró, pero uno de mis amigo se hizo con el maxi-sigle de la canción, y ver el disco girar a cuarenta y cinco revoluciones por minuto y escuchar el baile de efectos a través de las cajas de madera, impresiona y trae unos recuerdos difíciles de expresar.



Fue uno de mis primeros libros, el que realmente me gustó, que me tenía en ayunas y enojaba a mis padres porque no salía de la habitación…La cantidad de pilas de petaca gastadas por la noche debajo de la almohada, las orejas y los pies helados, mientras leía en la terraza sin darme cuenta de que el sol se marchaba o estaba empezando a llover.




Llegamos a tener un calendario en los que cada día celebrábamos la fiesta de un personaje. El de Atreyu, Fujur, la Emperatriz Infantil, …. Y no se si perdí la cuenta en el treinta, pero más o menos son las veces que lo leí durante aquel mil novecientos ochenta y tres.





Dos tintas, roja y verde, te situaban en tu casa o en Fantasía, la dimensión paralela donde vivían nuestros sueños y deseos, y que conforme iba consumiendo Bástian dejaban paso a la desolación y la destrucción de la esperanzas del niño que todos llevamos dentro…




Hoy, camino del tajo he visto a una viajera de más de cincuenta. Cerraba la última página de su lectura que dejaba caer al lado mientras suspiraba. En su cara se dibujaba una sonrisa gigante y en el lomo del libro dos serpientes se mordían la cola una a la otra y se leía una palabra: Interminable.




Fotos, estanque, amanecer y magia atrapados por la N1 y su nuevo compañero 30-110 mm que acerca la realidad para crear fantasía con Photoshop Touch y luminance para iPad.


Feliz días amig@s, no dejéis de soñar, ni de leer