Disfrutar de un trozo de chocolate, puede resultar de lo más placentero. Un buen tema, una posición cómoda, ojos cerrados y mirar con el gusto.
A veces, acompañado con el calor de un café, mientras buscas tras el cristal de la ventana esa gota furtiva que se escurre, y distorsiona la farola del fondo.
El repicar sobre el alféizar de la ventana, al ritmo la lluvia y de nuevo el viaje del sabor a través de sendas no trazadas. Dejándote llevar, girar bruscamente a derecha e izquierda para subir en intensidad y finalmente desaparecer muy despacio, pero dejando el rastro de su aroma en el paladar…
No quiero más, no quiero estropear el momento con la ansiedad del más y más. Mejor ese trozo, rico, oscuro y amargo que me trae de vuelta a una imagen en forma de cielos del norte y me deja caer sobre la silla despacio, como una pluma descendiendo y acunada por la paz, fin de la tormenta de placer y sabor.
Que bueno. Nunca había pensado en que la cámara puede transmitir muchas cosas, pero el sabor, creo que no, creo que una imagen con música dice mucho, pero le falta el calor del sabor y el matiz del olor.
Tengo que averiguar como hacerlo, entre el iP5 y la N1 siguen intentando traernos ese momento con los medios que tenemos. Aunque seguro que estoy confundido, y es mejor que cada uno se dedique a los suyo: La cámara a sus fotos, el viento a soplar, yo a callar y el chocolate a disfrutarlo.
Feliz Martes Herman@∫
