DIA SETENTA. Verde

Miro por la ventana y mientras siento el viento en la cara, pienso en los más de seis millones de personas en mi país sin empleo, y me quedo mudo.
Me viene una canción, y delante de mi, chalets pareados, luces de noche y la sensación de que no pasa nada. Pero no es verdad. Veo las hojas de las yedras de mi vecino, las mueve el aire, y su verde esperanza suena con la música…


Cómo no perderla, cómo no sentir el inconsciente colectivo detrás de las paredes, en las calles, en el tren, en tu escalera.

Por muy verde que mires, tienes que pasar por el dolor para soñar con la esperanza. Parte del camino, que gracias a la vida todavía no he enfrentado directamente, pero que si lo hacen todos los días amigos que son parte de mi sangre.



Confianza en el hombre, a eso si me agarro. No es el momento de la economía del beneficio, es el momento de las personas, de todas las personas que se sientan parte del milagro que formamos todos y que quizás estamos matando a golpe de «leuro» y primas.



Mis iCacharros chinos a veces me avergüenzan, pero dan trabajo a toda una cadena que incluye a aquel vendedor, David, que soportó al listo de turno y que hoy me he cruzado al llegar a casa.



También traen estas fotos para compartir, y todo lo que genere ilusión sin daños creo que merece una oportunidad. Esto es lo que os trae hoy, espero que un poco de luz y sobre todo esperanza compartida.

Feliz jueves Herman@s.