SESENTA Y OCHO. Fábrica

Hoy se le ha caído su primer diente, puede que un poco forzado por la impaciencia, pero ya no está dónde estaba. Y ahora comienza la ilusión.



En la división europea ya sabemos que se encarga Pérez y todo su equipo de la recogida, y la verdad, que estar en su nómina está chulo.


Desde el primer momento la organización se tiene que encargar de todo, trazar un plan para acercar la moneda y dar el cambiazo por el diente custodiado por un niño inquieto que no quiere otra cosa que ver como trabaja.




Así que lo primero es elegir la hora, próxima al despertar, y camuflado con orejas de ratón y bigotes pintados como uniforme oficial, me arrastro por el suelo hasta el objetivo…


… Unos segundos antes, parece que el plan se puede caer al revolverse sobre su cama y buscar con la mano , pero el polvo mágico que nos dan en forma de cariños, adormece al durmiente y nos deja ganar el premio.




Llega la mañana y la ilusión del momento dilata pupilas y acelera corazones. No se deciros a quien más.





Es la emoción de la primera vez, de creer en sueños y leyendas algo que jamás deberíamos perder. Aunque no lo creáis hay muchas fábricas de ilusión que necesitan trabajadores, da igual la experiencia, ellos ponen uniforme y el saquito de polvos mágicos.




Ahora solo tienes que creer y esperar el encargo. Se presentan por decenas al cabo del día, y muchos se quedan sin atender.


Mi iP5 y la NIKON 1 se han apuntado a esta aventura, si te quieres unir quedamos. ¿En tus sueños o en los míos?. Aunque no lo creas, este es real.


Feliz Martes Amig@∫