Cuando vi la escena de los farolillos celebrando el cumpleaños de Rapunzel, mientras en la barca se confiesan lo que sienten cantando, pues que queréis que os diga, ni Clint Eastwood aguantaría una mueca de emoción… Digo yo.
La verdad es que es fácil dejarse inundar por el momento, basta recoger el velo protector y exponer un poquito, arriesgar a ver que pasa…
Como mucho, puede que hasta se te caigan unas lágrimas y te inunden sentimientos de esos que a veces dejamos aparcados, o escondidos para que no nos los pisen.
Personalmente y con algo de miedo, enseño todos los días cosas que normalmente guardo. Y cuanto más lo hago, y a pesar de algún que otro palo, mejor me siento, más fuerte, más seguro.
Así que aquí tenéis unos trozos de «pastel»: La escena de Rapunzel, el lago de la luna esta mañana, el sol al salir del tren ayer por la tarde, y este ramo de flores, que no es más que la copa de un árbol que regala su color al cielo, y la Nikon 1 lo empaqueta para regalártelo a ti.
El resto, Cámera+, iPhoto, Eye-wifi, Webalbums, IAWritter y Blogger. Pasados por coctelera y con la ilusión de todos los días, directo a tu pantalla.
Feliz Jueves Amig@s.


