DIA SESENTA Y CUATRO. Despistar.

Soy pesado, pero hay que cambiar, despistar al día y romper lo habitual para encontrarte con cosas nuevas.



Mientras apostaba por el autobús para llegar al trabajo, el sol naciente por el este, envuelto en una neblina mágica empezaba a saludar el día. Mientras, se posaba sobre la farola invisible una silueta oscura y alguien viaja a su destino rasgando el cielo sobre su pájaro de aleaciones.




Y en medio del despiste me bajé donde nunca, para sentir el momento en medio de un atasco. No tenía el ángulo que quería para que brillara en todo su esplendor, pero no fue poco verle asomar por los techados.




Más adelante llegaba a Atocha y al salir por donde nunca, me trajo sus reflejos. Anaranjados y luces sobre el equipo que inspira muchos de mis días.




Y así nos metemos en este miércoles, sintiendo vuestra compañía y esperando que las capturas de la Nikon 1 y el procesado de camera+ a través del iOS en nuestro iPad, que las recibió desde eye-wifi, os de un poquito de calorcillo ese que consuela.


Nunca llueve eternamente, y los brillos y azules de este día dan fe de ello.


Feliz día herman@s