SESENTA Y TRES. Esperar

Una de las cosas que te recuerda la fotografía, por si se te había olvidado, es a esperar. Te puedes tirar unos cuantos muchos minutos con sus segundos, asomado a tu visor o pantalla, esperando que un coche pase por tu calle desierta a estas horas, y deje esa estela tan chula de luces que siempre has visto en las pelis.


El tema es no desanimarse, por muy paquete que te creas, todo lleva su tiempo. Se trata de disfrutar del momento, de la cancioncilla de turno y del lío que montas para cumplir tu «mini sueño» del día.




Y al final, esperas, y mientras te permites el lujo de sentirte vivo y dueño de tu tiempo, pasa un coche perdido y deja su rastro: Dos líneas blancas en paralelo. Puede parecer pobre, sencillo, desilusionante. Pero descubres que el capítulo que has leído en el te cuentan lo que es la apertura y exposición de tu cámara es verdad, y encima funciona.


Explosión de felicidad. Pero si no tienes paciencia y quieres algo quieto para atrapar ese momento, siempre tienes al geranio de la habitación en flor, que posa para la lente y regala sus mejores colores.



Alucinante. Pararse un momento para mirar con cariño lo que tienes delante. Un lujo y un placer que te mantiene vino, y que el iP5 y la Nikon 1, pasan a Camera+ para darle ese toque previo de intensidad que llama a tu puerta y busca tu emoción en el momento.

Anda, párate y echa un vistazo a lo de siempre, pero esta vez con menos prisa.

Feliz Martes amig@s.