DIA CUARENTA Y SIETE. Noventa y dos días.

Y comenzamos el día en el que la primavera asoma a eso de las doce cero dos, saludando con un clásico para que os acompañe. Un temazo lleno de buen rollo y amorcillo, mucho amorcillo. Pues ya sabemos que la estación de las flores trae estas y otras cosas más como …


…Amaneceres con su cielo, al salir de cada esta mañana…,

…El estrés del color que sufrimos los hombres ante la explosión de matices que superan las veintiuna combinaciones,

… La esperanza de muchos que han venido a llamar «La primavera de la Iglesia» a la figura del Papa Francisco…


… y sobre todo, noventa y dos días y dieciocho horas para llenar de vida…

Sobre esto último, huyendo de casualidades, profecías y leyendas me quedo con el primer encuentro que tuvo un joven de Asís paseando por las afueras de la ciudad. Viendo a los lejos una ermita derruida, se acercó llamado por la curiosidad hasta encontrar la única pared que se mantenía en pie. En ella, un crucifijo del que pareció salir una voz que le decía: Francisco, no ves que mi casa amenaza ruina?, anda, vé y ayúdame a reconstruirla.

 

Bueno, pues con esperanza de colores facilitos, deseos para que no nos falte el amor, y las capturas que iP5 nos trae a través de KitCam, nos vamos hasta mañana, deseando una feliz salida del invierno y mejor entrada en la estación de las flores.


Feliz Jueves de primavera amig@s.