Tantas veces que nos creemos lo que no somos, que pensamos que las cosas no funcionarían sino estuviéramos ahí, que sin nosotros esto o aquello no existiría… A mi me pasa sin querer sentirme así, sin darme cuenta al hablar, pero no es verdad. Son sólo palabras de frustración en momentos del día a día.
Es cierto que a veces debemos de reconocernos en la justa medida para poder compartir, dar, amar, pero es en la sencillez donde está el principio de la humildad.
Ayer mientras compartía recuerdos con un buen amigo, desde lo alto de Atocha miraba la estación a eso de las once y veía abajo la gente pasear, coches, el faro, nubes, cielo, tejados y el árbol. Me sentí pequeño, triste y en paz a la vez, al ser consciente de mis errores.
También estaba con nosotros el iP5, que a través de kitcam para iOS y después de pasar por «Snap&skecht», nos dejó esta imagen de la estación.
Perdonad mis momentos de vanidad, como dice la canción » Somos un trozo de vida, la parte más viva del gran universo y también lo peor. Virtud y caída verdad y mentira con capacidad de dar amor, eso es lo que quedará».
Por favor, dadme capones cuando se me vaya y un poco de comprensión.
Aunque si miráis al cielo y veis «chemtrails«, perdonad por si es otra cosa…
Feliz martes amig@s y gracias.

