Tengo la inmensa suerte de trabajar rodeado de mujeres, y de sentirme entre ellas como si la letra de esta canción fuera un mal sueño.
Tengo la suerte de pertenecer a una generación que va rompiendo poco a poco estúpidas ideas que confunden una realidad: que somos las caras de la misma moneda, que rodamos a la vez y en la misma dirección. Que si cae o se para, lo hace de cualquiera de los lados, pero a la vez. Y que nunca vale más la cara que la cruz. Tengo la suerte de una educación que mis padres me dieron, y espero ofrecer a mis hijos para que no sean, ni ovejas, ni lob@s.
Y lo que más quiero es que todo el mundo sepa, que a parte de lo evidente, nos diferencia nuestro patrón de colores, y poco más.
Complementarios, unidad, moneda. Pues ahora llegan las gracias y el sin palabras.
Tu me das el valor que sin ti no tendría. Mi otra cara de la moneda, mi sístole, que sin diástole no hace correr el calor por mi alma. Creemos en nosotros, tu en mi, y yo en ti. Trabajamos juntos con la misma fuerza. Nuestro valor: la suma de cincuenta más cincuenta.
Comparto contigo estas dos rosas, que crecen sobre el tejado de la casa del pueblo, hacia el cielo, por encima de todo, y que el iP4S con ayuda de ColorBlaster para iPad las traen hasta ti.
Y para desengrasar, la canción con la que llevo toda la semana en la cabeza, Fireworks.
Feliz viernes amig@s, y felicidades para ellas, hoy en especial, y todos los días en particular.
