Hasta que no estás frente a él no te das cuenta de su presencia. Las raíces, en su cuadrado reservado, se hunden en la tierra, entre la calzada y el túnel.
Solo y quieto, en silencio. Seco ahora por el invierno, viendo pasar la vida día tras día. Testigo del tiempo.
Es el árbol de Atocha, ese que en medio de todo nadie ve, excepto la nerviosa lente de zafiro del iP5, que con ayuda de ProCamera hemos editado usando BigLens iOS, para que la próxima vez que mires, le saludes y sienta que no está tan solo. Tu tampoco.
Buen día Heman@s