DIA CUATRO. Madroños

Vuelvo a mirar al cielo, es algo que estoy tratando de recuperar. Pasamos el día andando de un lado a otro, mirando a la altura de nuestros ojos en el mejor de los casos, y en otros tantos al suelo. Es cierto que todos llevamos algo a la espalda, y a veces pesa más de lo que somos capaces de cargar. Puede que ese momento nos sirva de excusa para alzar la mirada y buscar en entre las nubes grises o azules, soles y lunas, ese sentimiento, ese grito que el Cosmos chilla en silencio para todos aquellos que lo quieran escuchar.

Ahí te das cuenta de que somos parte de eso todo, una mota en el mar de la inmensidad, vagando como diente de León en alas del viento.

Ya pesa menos, verdad?, ligero como el pajarito que se posa para cantar en la ramita del madroño, en una calle cualquiera de leganés, saludando la luz que le regala el nuevo día. 645 Pro para iOS, es quien me ha ayudado a capturar este instante que comparto hoy con vosotros.

Buena día, Herman@s